• El análisis, desarrollado dentro de la Pathfinder Initiative y liderado por el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Hot or Cool Institute advierte que los problemas de movilidad, vivienda, desarrollo urbano tienen impactos en el medio ambiente y la salud de las personas; exigiendo respuestas coordinadas.
  • Consejo Nuevo León acompañó el desarrollo del análisis, que vincula movilidad, vivienda, desarrollo urbano, medio ambiente y salud como retos que requieren una visión común.
  • Para Consejo Nuevo León, los hallazgos aportan nueva evidencia sobre la importancia de avanzar en la Ley de Coordinación Metropolitana para establecer reglas claras, continuidad y capacidades compartidas.

MONTERREY, N.L. Los principales retos que enfrenta la Zona Metropolitana de Monterrey están profundamente conectados y requieren soluciones que trasciendan los límites municipales y los periodos de gobierno, concluye un nuevo estudio internacional desarrollado como parte de la Pathfinder Initiative y liderado por el Centro de Desarrollo de la OCDE, en colaboración con Hot or Cool Institute, la London School of Hygiene & Tropical Medicine, el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica y el Centro para el Futuro de las Ciudades del Tec de Monterrey. 

El reporte Climate change and health: Policies for Systemic Change in Monterrey, publicado en octubre de este año, analiza las relaciones entre movilidad, vivienda, desarrollo urbano, medio ambiente y salud, y advierte que atender estos problemas de manera aislada limita la posibilidad de generar resultados de largo plazo. 

Entre sus principales conclusiones, identifica que fortalecer la gobernanza metropolitana es el paso imprescindible  para impulsar cambios coordinados y duraderos.

Consejo Nuevo León acompañó y apoyó el desarrollo del estudio, aportando conocimiento y perspectiva local a un proceso que combinó análisis técnico con más de 30 entrevistas y un taller realizado en Monterrey con cerca de 50 participantes de gobierno, sector privado, academia y sociedad civil.

Dentro de los puntos de acción destacados en el estudio, sobresale la importancia de transformar la ciudad de una de carreteras a una de lugares y espacios habilitados para el transporte público y movilidad activa; así como áreas verdes; impulsar la densificación y verticalización así como crear mecanismos de gobernanza a escala metropolitana capaz de coordinar políticas, capacidades y recursos entre municipios.

El diagnóstico presentado es claro: la población de la Zona Metropolitana de Monterrey prácticamente se duplicó, mientras que la superficie urbanizada pasó de 124 a 287 kilómetros cuadrados. El propio estudio advierte que esta expansión incrementa la complejidad y el costo de proveer infraestructura, servicios y equipamiento a una metrópoli cada vez más extendida. Por su parte, la movilidad refleja una dinámica similar, el parque vehicular privado pasó de aproximadamente 474 mil unidades en 1990 a 2.57 millones en 2025, creciendo a un ritmo muy superior al de la población, mientras que la participación del transporte público en los viajes cayó de 42% en 2005 a 20.1% en 2020.

En este sentido, el estudio advierte impactos sobre la salud mental: los traslados largos, poco confiables e incómodos reducen el tiempo disponible para la vida personal, familiar y comunitaria, y contribuyen al estrés crónico y la fatiga psicológica, especialmente entre quienes cuentan con menos alternativas de movilidad.

Por ende, responder únicamente a síntomas como la congestión, la contaminación o la expansión urbana resulta insuficiente si no se atienden también las estructuras que los generan. 

“Este estudio pone evidencia detrás de algo que los habitantes de la metrópoli experimentamos todos los días: nuestros problemas ya no caben dentro de los límites de un municipio. Movilidad, vivienda, infraestructura, medio ambiente y salud están conectados y necesitan respuestas igualmente coordinadas. Esto refuerza la importancia de avanzar en la Ley de Coordinación Metropolitana. Aprobarla es el primer paso para contar con reglas claras, responsabilidades compartidas y mecanismos permanentes que permitan que las soluciones tengan continuidad y mejoren la vida de las personas”, señaló José Antonio Torre, Director del Centro de Futuro para las Ciudades.

Para Consejo Nuevo León, esta conclusión coincide con uno de los principios centrales de la iniciativa de Ley de Coordinación Metropolitana: los problemas compartidos requieren reglas comunes y mecanismos que permitan al Gobierno del Estado y a los municipios ponerse de acuerdo, definir responsabilidades y dar seguimiento a los compromisos más allá de una administración. Su aprobación establecería la base para que esas soluciones puedan planearse conjuntamente, sumar capacidades y mantenerse en el tiempo.

Ante una metrópoli que continúa creciendo y cuyos retos son cada vez más interdependientes, Consejo Nuevo León considera que avanzar en la discusión y aprobación de la Ley es un paso necesario para transformar la coordinación en resultados concretos: menos tiempo perdido, mejores servicios, una ciudad mejor planeada y mejores condiciones de vida para las personas.

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